domingo, 27 de enero de 2008

Viaje a Ishua, 1986 - 1987

Transcurrían los primeros días del año 1986 y, acercándose el mes de Febrero, mes de carnavales, de alegría y vacaciones escolares además, un grupo de entusiastas jóvenes parten hacia Ishua con dos finalidades: divertirse a más no poder y de paso visitar a los abuelos. Pero, bien dice el dicho: Dios propone pero el diablo dispone; por lo general, las visitas son cortas, apenas 2 o 3 semanas a lo sumo, pero, en esta ocasión la gran afluencia de jóvenes y las consabidas reuniones amicales y familiares, produjeron algo particular: La voluntad de erigir un arco de bienvenida para todos los visitantes, gesto que fue muy bien tomado por la comunidad. Entonces, con la idea plasmada para el futuro año siguiente, las fiestas resultaron ser sumamente interesantes y divertidas.

Así, al año siguiente, toda una tropa estaba lista para el retorno al pueblo; durante el transcurso de ese año, realizaron actividades diversas para la reunión de fondos que permitieran adquirir los materiales a ser utilizados en esos trabajos concomitantes con la edificación del pórtico. Salieron tres omnibuses llenos de muchachos anhelantes de diversión, trabajo comunal y con inmensas ganas de colaborar en lo que se pudiera.
En uno de estos buses, viajan estos jóvenes; un frugal desayuno entre el trayecto de Nazca a Puquio y algunos aprovechan para tomar su mate de coca porque a esta altura, la cabeza parece querer estallar y muchos de ellos viajan por vez primera a ese lugar tan mentado en la casa de sus padres o familiares. Algunos otros acuden prestos para la fotografía de rigor, todos bien abrigados por supuesto, porque aquí, en esta altura y lugar, hasta las llamas usan poncho - los cóndores llevan chalinas ;) .

Una foto para la posteridad: en plena puna, a medio camino entre Puquio y Andamarca, los integrantes de esta tribu dejan sus abrigados y cálidos asientos para posar y dejar constancia de que alguna vez, viajaron a la tierra de sus ancestros.

Los jóvenes junto a las autoridades, buscando el lugar más adecuado donde se construirá el futuro arco o pórtico de bienvenida, las personas mayores de muy buenas ganas colaboran con ellos, porque todo el trabajo recaerá sobre los hombros de los visitantes. Lugares van, lugares vienen, finalmente se eligió un sitio determinado y se puso manos a la obra. Las faenas no fueron un paseo al campo, como toda obra comunal se tuvo que poner todo el empeño, empero, cuando los trabajos se llevan a cabo rodeado por la calidez y gratitud de las mamachas y abuelitos, éstos, resultan ser a la larga un trabajo alegre y entusiasta y, hasta diríamos, una constante y sana rivalidad por ser los mejores; si las autoridades hubiesen pedido una nueva carretera, seguro que estos chicos lo hacían...

Amiga ishuana mostrando el fiero guardián que cuida su hogar. En Ishua, comunidad rukanas, no existía el robo, todo se realizaba de mutuo acuerdo y guardando un profundo respeto por los demás. Son recuerdos imborrables que se quedan grabados en la retina del alma.

(Haga click para aumentar vista gráfica)

La tarde despide otro día en Ishua y, si después de un agotador día de trabajo, vienes a esta placita, fácilmente recargas energías al observar estas puestas de sol, al siguiente día uno estará con las pilas bien puestas. Al igual que todos los demás pueblos Rukanas Antamarkas y del valle del Sondondo, aquí los atardeceres sí son de ensueño...
Fotografías: María Elena Ramos H.

martes, 22 de enero de 2008

Carnavales en Ishua

Febrero, mes de la juventud, mes de los carnavales...


Un grupo de muchachos cargan un molle recién talado. En Febrero, el cielo presenta un color gris, señal de que llueve, pero no es el color panza de burro limeño sino un cielo limpio donde el aire que se respira se siente sano. Los jóvenes ya avanzaron un considerable trecho, dejando en el camino a más de un magullado; la emoción de participar en el baile de esta tarde hace que muchos de ellos, olviden que en Lima con las justas levantan el brazo para comprar el pan; pero aquí, delante de amigas, primas y familiares, sacan pecho y con la cara azul generada por el enorme esfuerzo desplegado, siguen adelante en la tarea por llevar el árbol a su lugar correspondiente.


Estos jóvenes traen el enorme molle desde 4 km por lo menos, para ello, han tenido que cruzar charcas y transitar por lugares pedregosos. Empezaron a las 9 de la mañana y 4 horas después ya están entrando al pueblo. Con entusiasmo y alegría terminaran su recorrido en la Plaza de Armas, aunque mañana no puedan levantarse de sus camas.

Dicen que traer el molle es lo de menos, el problema viene para colocarlo en su lugar; aquí no existen grúas ni sistemas de poleas que faciliten la tarea de erigir en su lugar el ícono que alegrará la fiesta de estos jóvenes corazones. SOS, llamen a la comunidad, llamen a Superman, llamen a la Mole, a mi abuelito, a quien sea, pero que ayuden porque este molle condenado se resiste a erguirse.

¡Animo muchachos!, esto no se queda así, demostremos que los jóvenes con entusiasmo y con inmensas ganas de festejar, pueden lograr vencer grandes obstáculos - parece expresar la fotografía. Medio pueblo se ha congregado alrededor de este molle y no pueden colocarlo en su lugar. Para que metí en este asunto de cholos, parece decir el amigo Paco Huamaní mientras observa con ironía el lente de la cámara.


Con la ayuda de personas mayores ( los cuales ayudan alegremente a los novatos), de sogas, de troncos, de escaleras, a punta de carajos y más ajos, luchan denodadamente por levantar el bendito árbol. En su entusiasmo por traer el mejor y más frondoso molle, no midieron los riesgos y problemas que conllevan la colocación del mismo. Tal es la batahola generada que hasta las mamachas del pueblo han venido a la plaza para ver el desarrollo de esta novela

Mas tarde, la alegría del carnaval hará olvidar todas las penurias pasadas; los muchachos y otros no tan jóvenes, se disfrazan imitando a las viejitas y bromeando con todo el pueblo. En tiempos de jolgorio, la alegría, las chanzas y la música son compartidas por todos en la comunidad.

Fotos: María Elena Ramos H.

martes, 15 de enero de 2008

Rukanas Antamarcas

-- Bajando hacia la tierras de los Andamarcas

La región de Lucanas o de los Rucanas Antamarcas, en plena cordillera de los Andes Centrales del Perú, es una de las regiones más desoladas y apartadas de la serranía peruana. La tierra es en su mayoría fría, llana y seca, de páramos desolados, apenas traficados por algunos pacos huidizos y de pequeñas quebradas, de ancho apenas de dos leguas por donde discurren los pequeños afluentes del Pampas, formador del Apurímac y en las que los indios tienen sus pueblos, sementeras y ganados. Llueve insistentemente de octubre a abril y el viento o guayra, acrecido en la infinidad vacía del páramo, se lleva, a veces, la paja que cubre las casas de los indios.

-- Niños ishuanos en camino a la tierra de sus abuelos, en las alturas de Puquio y Andamarca.

La región inmediata a Sondondo es casi toda quebrada, pero, saliendo de ella, está la tierra llana y fría por la que se desciende a la costa, a la región de Nazca o se va hacia los Aymaraes, al Este, o al páramo inmenso de Parinacochas, al Sur. El accidente geográfico más notable es el volcán Carhuarazo, que quiere decir nieve amarilla, y que se levanta, con su pico nevado, a dos leguas de San Pedro de Chipao. No obstante este apartamiento, el antiguo camino de Lima al Cuzco por los llanos, pasaba por la región de Lucanas y cruzaba precisamente, por la plaza del pueblo de la Concepción de Guayllapampa de Apcara (hoy Aucará).

-- Pileta de la Plaza de Armas de Andamarca

En la época incaica los Rucanas –Atun Rucanas y Rucanas Antamarcas– se distinguen por ser cargadores de las andas imperiales en que el Inca recorría sus dominios. Los Collaguas cargaban al Inca cuando éste iba de paseo, pero los Lucanas lo llevaban cuando iba de viaje por el Imperio o marchaba a la guerra. Antamarca quiere decir pueblo de cobre y Lucanas se hizo sinónimo de "pies del Inca". En Cabana, pueblo principal de los Lucanas, hubo una población antigua con calles y caminos "antes que los Incas los señoreasen". Los indios Rucanas "son de buenas facciones y de buenos entendimientos y inclinados a saber leer y escribir y saber las cosas de los españoles", dice una información de 1586, y los Rucanas Antamarcas son "de mediana estatura, de buenos entendimientos en comparación de otros de otras provincias inclinados a saber leer y escribir". Vivían en casas bajas y pequeñas de piedra y de adobes, enlucidas con tierra y cubiertas de paja. Las casas de los caciques o de indios principales eran algo mayores que la de los indios ordinarios, denunciando los instintos jerárquicos. La ocupación principal de los indios era la de labrar sus tierras, vecinas a los pueblos, y pastar sus ganados de pacos y de llamas. Sus cultivos eran de maíz y papas, ocas, frejoles y zapallos y se procuraban la coca y el ají, trocándola por la carne de sus ganados.

-- Pampa de Andamarca; al fondo se divisa el Ccarhuarazo y en la parte inferior la bifurcación de la carretera a Cabana Sur por un lado y Chipao. Fotografía de Andrea Dunlap - Vía Flickr

La región de los Lucanas, fuera de las rutas del comercio y del tráfico incaico y colonial, situada al margen de los dos caminos de los llanos y de la sierra, en una vía trasversal, sólo tuvo relativa importancia histórica en el momento de las guerras civiles: por ella traficaron las huestes de Pizarro y Almagro antes de la batalla de las Salinas y en plena región de los Lucanas se libró la batalla de Chuquinga entre el mariscal Alvarado y el rebelde Hernández Girón, en cuyo epílogo intervinieron los indios Lucanas y el que dejó huella intensa en la memoria popular.
Para mayores referencias sobre este tema, pueden hojear La Crónica India.

-- Andenes de Andamarca


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viernes, 11 de enero de 2008

Villa Kecca, labores en familia - 2da. Parte

Teniendo como marco un precioso cielo azulado, hasta el más haragán se animaría a trabajar...

La refacción va tomando cuerpo, ya se avanzó en la parte posterior y ahora prosigue la tarea de ensamblar el techado, las tejas de barro nuevas y recuperadas siguen esperando en el suelo mientras se van colocando las vigas de eucalipto.

Otra jornada laboral alcanza al mediodía y llega el consabido potaje para recuperar la energía disipada en las diversas tareas asignadas, usualmente, se acompaña el almuerzo con una fresquísima chicha de jora.

Cual hormiguitas en construcción de su cuartel general, la tarea se sigue llevando a cabo sin pausas ni haraganerías, porque a la primera señal de flojeo las comuneras y los compadres que acompañan en la obra, soltaran carajos y denuestos incitando a realizar los trabajos con la mayor dedicación. Puede haber chicha de jora y traguito de por medio pero, cuando de trabajar se trata, los kecceños al igual que todos los comuneros rukanas, no se casan con nadie.

El compadrazgo aquí, en la tierra de los Lucanas, se demuestra con mucho cariño y atención. Aquí, un cumpacha, llevando su cajita de cerveza para alegrar la jornada laboral; y no crean que la cosa queda tan solo aquí, si han laborado con esmero y dedicación, lo justo es que la culminación de las obras sea de película, con arpa y violín por supuesto, porque un compadre en estas tierras es un señor compadre.

Fotos: Don C. Prudencio Huamaní Oscco

martes, 8 de enero de 2008

Villa Kecca, labores en familia - 1ra. Parte

Realizando trabajos de refacción en una vivienda de la comunidad de Kecca.

La tarea de llevar a cabo una refacción general, empieza y termina, con el ofrecimiento de los familiares y compadres para apoyar en las labores concomitantes de tal faena.

En grupo familiar, con primos, compadres, sobrinos o con paisanos contratados para ayudar, los trabajos se van armando pacientemente como un rompecabezas; poco a poco, la obra avanza y sin llevar la carga del stress laboral propio de la Lima centralizada; la tarea es llevada a cabo con primoroso cuidado porque no se trata de cualquier morada, se trata de la vivienda de un familiar y aquí si hay que trabajar con cuidado, ganas y mucha alegría...

Mientras tanto; la comadre, la dueña de casa o algunas vecinas que quieren demostrar su cariño, preparan el sabroso potaje dedicado a las personas que efectúan tales trabajos; bromas van y vienen, todas referentes a la capacidad de trabajo de los intervinientes, chanzas que se toman de buena manera con el ánimo de azuzar a realizar las obras con el mayor esmero.

Llega la hora del refrigerio y cada quien se coloca en el lugar que más le agrade; noten amigos, que aquí no portan los usuales cascos de seguridad. Háganme el favor, aquí se labora con cariño y dedicación, por eso, todos llevan prendido en el sombrero ramitas y flores. Y eso no significa que las labores sean delicadas o fáciles de efectuar, por el contrario, muchas veces tienen que emplearse a fondo para lograr su cometido.

sábado, 5 de enero de 2008

Puente Huasapampa

Mas de uno habrá llorado cruzando este puente, pues atrás quedaban su familia y costumbres...

Puente que une a las comunidades de Cabana, Aucará y Andamarca con las Villa Kecca, Ishua, Huaycahuacho, Huacaña y otros poblados. Circula una historia sobre este puente acerca de su resistencia y perdurabilidad con respecto al tiempo; antiguamente dicen ciertos comuneros, en los puentes, para asegurar su fortaleza colocaban a personas enterradas vivas en sus respectivas bases, colocadas de pie, mirándose de frente y con las manos extendidas hacia el centro. Lo cierto es que el puente se mantiene firme como cuando recién se construyó en los años 60.

Vista del puente que cruza el Sondondo Mayo desde el antiguo camino comunal proveniente desde Aucará - ¿o sería el antiguo camino real inca que pasaba por Apcará, subía por Villa Ccecca, donde había un arco que señalaba la salida del pueblo y que los comuneros demolieron por razones no comprensibles, cruzaba por las alturas de Ishua - Rospampa y terminaba en Huacaña?-. El camino de la fotografía conduce hacia Quichca, Ishua y Huaycahuacho, luego a Huacaña y Querobamba.


Fotografía tomada en el año 1975, del lado derecho la carretera baja desde Aucará, Cabana y Andamarca; hacia el fondo pasando el promontorio de la derecha se encuentra San Cristóbal de Suntunto (actual Sondondo), anexo de Santiago de Chipao, cuna del cronista Felipe Guamán Poma de Ayala, subiendo más allá nos encontramos con Mayobamba y Chipao.

Fotos: Mauro Castro M. & Prudencio Huamaní O.

miércoles, 2 de enero de 2008

Iglesia de Ishua

Vista frontal del interior de la iglesia antes de su demolición

Se efectuaron los trabajos de desmontaje entre 1987 y 1988 por el peligro de venirse abajo en cualquier momento, sus paredes estaban rajadas, ladeadas hacia un lado y la estructura en sí estaba en muy mal estado. Se debe tomar conciencia del pasado a fin de redoblar esfuerzos para conseguir recursos que permitan mostrarla nuevamente con su belleza de antaño.


Se agradece a don Mauro Castro por las fotografías suministradas, debido a esta persona es que podemos apreciar detalles que de otro modo se hubiesen perdido irremediablemente. Al igual que este caballero, suponemos, habrán personas que tengan almacenadas en algún viejo baúl de recuerdos, fotografías que se pueden mostrar vía este blog y, no hablamos sólo de Ishua, nos referimos a toda la provincia en general. No se deben perder los valores y costumbres de la tierra de los indios rukanas.


Fantástica toma fotográfica de una festividad patronal, realizado allá por los años 40 en la ciudad de Lima. Noten lo organizado y concurrido que era este tipo de certámenes. Al violín se encuentra el señor Huamaní y a los lados, pues en verdad, habría que preguntar a los mayores, porque casi con seguridad podemos afirmar que todos deben estar bailando y gozando la fiesta de la Virgen en la compañía de San Pedro y su cofradía de ángeles. Esta foto hace tiempo ya, cumplió sus bodas de oro.
En estos años, casi no existía descendiente alguno de ishuanos en Lima, pero ya se estaba gestando la gran migración del campo a la ciudad; es sabido que a inicios del siglo XX era común que los hacendados tomaran para sí amplias extensiones de agro; de una manera u otra fueron despojando a las comunidades de sus tierras y empujando a los indios a vivir en zonas altas y pobres; gran parte debido a la primera guerra mundial que dejó sin recursos a Europa y por consiguiente las materias primas se orientaron a la exportación. En cambio, muchos otros opinan que la migración era debido a la falta de tierras de cultivo, la sequía que asolaba toda la sierra, la atroz pobreza imperante en las comunidades, etc.; sea para bien o para mal, todos estamos juntos de vuelta y solo nos queda jalar el coche en una sola dirección: el desarrollo comercial y agroindustrial.

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