sábado, 14 de febrero de 2009

Combatientes Rukanas: Siglo XVI

Muchas personas pensarán que en el sur del territorio ayacuchano, aparte de las conocidas guerras entre chankas e inkas, no se suscitaron hechos de relevancia. Nada más equivocado, según historiadores parece ser que en el territorio de los Rukanas Antamarkas, se produjo una de las primeras victorias de los inkas contra las huestes españolas.
Para que tengan una idea del mismo, vamos a transcribir algunos párrafos del historiador Edmundo Guillén Guillén:
En este año, 1534, quizás antes, Manco Inka se dió cuenta que sus aliados no eran los aventureros que había pensado, sino la avanzada de otra potencia militar que se había infiltrado en el Imperio aprovechando de sus luchas internas y que pretendían entonces disputarle el dominio de la tierra. De inmediato,-según la copiosa información que existe – Manco Inka se preparó para echarlos del Perú . Lamentablemente descubierto sus planes fue apresado a mediados de 1535 y después de algunos intentos, logró evadirse al Cusco a mediados de abril de 1536 y después del famoso juramento patriota de Calca, en los primeros días de mayo de este año, puso cerco y atacó la ciudad del Cusco, defendida entonces por más de 40,000 soldados de sus hermanos y Waypar e Inquill y los más o menos 2000 españoles que habían en la ciudad. (E. Guillén Guillén. 1980. cap. VI; 126-195).

Aunque es posible que los Rukanas, formaran parte de las tropas incas del Chinchaysuyo que asediaron a la ciudad del Cusco en los primeros días del mes de mayo de 1536, al mando de Qori Atao, Cuillas, Taypi y otros capitanes (Titu Kusi Yupanki. 1916; 65). Los Rukanas entran en los anales de la historia del Perú, entre Mayo y Junio de este año de 1536, por la hazaña que hicieron al aniquilar a la expedición enemiga del capitán Gonzalo de Tapia, que enviada desde Lima para auxiliar a los españoles del Cusco, fue destruída cuando intentó cruzar su territorio. Así, los Rukana, defendieron a la patria. Por otros documentos se sabe, que la beligerancia de las parcialidades Rukana continuó hasta 1538, que fue sangrientamente reprimida por el capitán Alonso Álvarez de Hinojosa, enviado desde el Cusco por Hernando Pizarro , conocido y denunciado como el hombre más cruel de este apellido.

Foto: KalipediaMedia/historia

Aunque no hay información segura de las posteriores actuaciones de las parcialidades de Laramati y Hatun Rukana, del nombre y número de los corregidores y encomenderos que las gobernaron. Se sabe que en 1554,- sin otra alternativa-tomaron el partido del rey contra Gonzalo Pizarro, que se alzó para mantener la inicua explotación de los encomenderos y la impunidad de sus crímenes (Calvete de la Estrella. 1889. II; 57-80) y en 1533, contra el rebelde Francisco Hernández Girón, al que según Guaman Poma la derrotaron en “Wachwapi tienqaqocha” (1936, 431) después de la victoria que había obtenido contra el realista el mariscal Alonso de Alvarado,-llamado el Atila de los Andes-por las crueldades que hizo en la sierra central entre fines de 1536 y los primeros meses de 1537.

Asegurado el poder político del rey. las parcialidades de Laramati y Hatun Rukana como los demás , quedaron a merced de los enemigos. Se inició desde entonces, su larga y aprobiosa expiación secular con los otros pueblos del Perú. repartidos en corregimientos y encomiendas, reducidos violentamente sus ayllus en pueblos, resultaron sus habitantes las victimas de las codicias y lascivia de los funcionarios civiles y religiosos, destruídos sus adoratorios, sus ídolos y penates, según el patético testimonio de Guaman Poma, vivieron bajo el despotismo de: “seis animales” que comían su pobreza: el tigre (el español del tambo), la zorra (el padre de la doctrina), el dragón (el corregidor), el león (el comendero), el gato (el escribano) y el ratón (el kuraka colaboracionista).. de allí la muletilla dolorida de este trashumante cronista: “La justicia es de palo...” los curacas y funcionarios son ladrones y putanieros (1936; 607, 608 etc). “y ..no hay remedio”.

También, el historiador Raúl Porras Barrenechea, hace referencia estos sucesos:

"El padre del cronista sirvió también al Rey en la revolución de Hernández Girón. Huamán Poma repite varias veces, según su costumbre, que los indios Lucanas dirigidos por su padre y por Apo Uasco Changa y Guamán Uachaca Lurinchanga, principales de la provincia de Andahuaylas, combatieron contra el rebelde Hernandez Giron después de la batalla de Chuquinga y le derrotaron en el sitio de Huachahuapiti Huancacocha, junto a Huatacocha (págs. 409, 431 y 736). Según el cronista, quien recoge indudablemente tradiciones populares indígenas de su provincia, su padre y los principales que le acompañaban vencieron a “trecientos españoles y cien yanaconas mestizos y mulatos del bando de Hernándes de Girón en el alto de Uachauapite, junto a Uatacocha Uraya Uma Uancacocha“ (433), obligando al rebelde a huir a las montañas de Jauja, donde, según las mismas tradiciones indias que recoje Huamán Poma, fue apresado por los indios Jaujas. Un grabado presenta a Huamán Malqui amenazando con su lanza a Hernández Girón que huye con otros españoles. En todas estas noticias, referentes al paso de Hernández Girón por los Lucanas y a su brillante e inesperado triunfo de Chuquinga, que hirió la memoria popular indígena, resalta la inseguridad y la tendencia legendaria de la tradición oral que el cronista transmite.

Los indios Lucanas convirtieron el episódico combate del alto de Huachahuapiti, habido después de Chuquinga, como la derrota decisiva de Hernández Girón, después de la que éste huye a Jauja, eludiendo la batalla de Pucará, a la que se refiere después, y en que el rebelde fue efectivamente deshecho. La prisión del rebelde realizada por capitanes españoles se atribuye a los caciques indios de Jauja (434 y 435), en especial a Choquillanqui, uno de cuyos hijos fue amigo de Huamán Poma y le favoreció en uno de sus viajes (1120).

Los indios Lucanas, según el Palentino y otros documentos, tampoco se limitaron a atacar a Hernández Girón, después de la batalla de Chuquinga. Atacaron a los dos bandos, al del mariscal Alvarado que defendía al Rey y al que le mataron treinta hombres y al del rebelde Hernández Girón, cargando sobre ambos después de la batalla y robándoles sus equipajes. Huamán Poma convierte este acto de represalia indígena en un servicio a la causa del Rey".

Fuentes: