miércoles, 30 de septiembre de 2009

Turismo vecinal: Visita a Ccecca I

Cercana a Ishua, se encuentra la antigua comunidad de Villa Kecca (en la crónica de Guamán Poma de Ayala se le denomina San Pedro de Queca), lugar por donde el Capac Ñan imperial se dirigía con rumbo a las tierras del norte, sea en dirección a la costa iqueña o en su defecto, a las tierras en donde se situaba el adoratorio de Pachacámac.

Debido a la falta de material gráfico que muestre esta pintoresca comunidad, estamos mostrando las fotos de don Hipólito Espinoza García, tomadas durante su visita a Ishua en Septiembre del 2008 con ocasión de las fiestas patronales del mismo año; con toda gentileza nos lo suministró para mostrarlas a los amigos que nos visitan amablemente.

Villa Kecca es un centro poblado y como tal tiene autoridades elegidas localmente, también dispone de comunicación telefónica y desde aquí se puede acceder, aunque con cierta dificultad, a la señal móvil de la empresa Claro, servicio con que cuenta la lejana comunidad de Andamarca.

Vista lateral que expone la torre de la Iglesia de Villa Kecca, dibujada contra un cielo azul esplendoroso, el cual indica claramente la estación estival de estos meses.

Información obtenida en otros blogs de esta parte de Lucanas, señalan que muy pronto, desde este lugar, será posible acceder a la señal de la empresa Movistar, con la instalación de una torre celular entre Aucará y Cabana Sur, hecho que indudablemente va a permitir una mejor comunicación con los familiares y migrantes que se encuentran en otras latitudes y de paso acabar con la situación de aislamiento de estas comunidades.

Detalle de la entrada lateral hecho en piedra tallada, la foto mostrada nos exime de mayores comentarios.

Situada a más de 3,200 m.s.n.m., es una comunidad libre de la contaminación que aqueja a las grandes ciudades; claro que se siente la sequedad del ambiente así como el frío reinante de las tardes pero, descansar tranquilamente por estos lugares durante unos 15 días, dejará en buena forma a los pulmones torturados por la humedad de las ciudades costeras.

Fotos: Hipólito Espinoza García