Aunque este año no hay presentaciones de esta naturaleza en nuestro terruño, vale la pena recordar tales momentos, rememorando la fiesta realizada en el año 2000, cuando, en un verdadero choque de fuerzas, la familia Asto Javier de La Campiña compitió de poder a poder con la familia Tito Suica de Villa Marina; fue tanta la concurrencia de gente a la tierra añorada que, hasta las casas deshabitadas, empezaron a ser limpiadas y puestas en servicio para poder albergar la cantidad de visitantes; ni qué decir de las comidas, bailes, tragos y demás servicios que componen estas fiestas patronales.
Por allí nos indican que el año pasado -una lástima no haber asistido-, también se presentaron formidables maysos con sus cuadrillas de negritos, Bandas orquestas musicales, wakrapukos, chirisuyas, etc. Y es que cuando hay fé, todas las cosas llegan por su propio peso. Este año, como descansando para el año que se viene, solo escucharemos misa, bailaremos con la orquesta del señor Mayordomo (seguimos esperando el listado de la comunidad ishuana) al compás de la lluvia que se acerca (el Niño, dicen que ya llega...) y luego iremos a descansar como buenos cristianos. Solo aquellos verdaderos fieles estaremos en la puerta de la iglesia para acompañar a la Mamacha Cocharcas. Los waj'ras y los pecadores en general, se quedan en la Lima señorial.
fiesta patronal negrito capataz Lucanas Ayacucho



























