viernes, 8 de agosto de 2008

Santa Ana de Aucará: Danzantes de tijeras (II)

El Atipanakuy continúa entre estos jóvenes maestros, deseosos de ganar la competencia e incrementar el renombre de su trayectoria.


En la vista, continúa la Cascavelina ó pueden ser los pasos de Inkaiko; son tantos los pasos,bailes y giros presentes en una competencia que, para un ojo profano en la materia, a veces resulta dificil distinguir cuál de ellas es la que se está ejecutando.


Todo marchaba según lo convenido hasta que, en determinado momento, se produjo una pequeña descoordinación y ambos danzak's terminaron en el centro; los gestos adustos aparecieron inmediatamente en las caras así como en las expresiones corporales de los danzantes; y, como si fuera poco, los violinistas y arpistas de cada layk'a se atacaron musicalmente con todo lo que tenían tratando de imponer su fuerza armónica.


Danzak' retando a su oponente a que se acerque a esta zona donde es muy probable que se hubiese iniciado una pelea tal como frecuentemente se produce en la sierra; el gesto de desprecio se nota a la distancia.


El público dejó de tomar aliento porque se notaba en el aire una atmósfera de rivalidad enconada; los danzak's se dirigieron al centro a tomar posiciones; no es usual este tipo de escenas pero en la serranía quien no sabe respetar tradiciones termina mas que magullado.


El danzak' de la derecha reta a su oponente a que baile respetando las tradiciones; obviamente,el otro maestro no hace hace caso de tal afirmación porque, según él, quien está equivocado es el contrario.


Las parodias y chanzas acabaron cuando ambos oponentes se dieron cuenta que estaba en juego algo más que una simple competencia; ahora había algo espiritual y eso lo determinarían los Wamanis, mientras tanto entre los músicos, la rivalidad crecía y eso se traducía en las ganas con que éstos atacaban los acordes respectivos.


Para colmo de males, los danzak's no eran de la misma zona: uno de ellos, Pachakchaki provenía de Coracora y ellos tienen como dios protector al poderoso nevado Sara Sara y el otro maestro, era Yanapaccha de Andamarca, a quien el Apu Jarhuarazo con sus tres nevados amarillos refulgiendo al sol protege de cualquier mal; el público, calladito, seguía las incidencias con profundo respeto, hasta las bullangueras y tradicionales bandas de música dejaron de tocar extrañados por tan repentino silencio.


Danzak' cruza bailando orondo delante del otro, algunos carguyoc's preocupados tratan de contener al rival para que la cosa no pase a mayores pero es indudable que la mecha ya se prendió; esto parece que va terminar como antaño en los pueblos mas recónditos de la sierra ayacuchana: a golpes. Y no crean que los golpes se dan tan solo los bailarines, wiflas señor, cuando el atipanakuy es dramático, los músicos también entran en escena, hasta los carguyoc's se reparten golpes a puño limpio y así recomienzan, otra vez, las viejas rivalidades pueblerinas.

A continuación vamos a apreciar un atipanakuy entre maestros cuajados, en este caso Joricha de Puquio frente a Llaspacha de Huacaña, las fiestas que se realizan en Puquio no admiten medias tintas en cuanto a arte y danza, son verdaderas batallas entre layk'as con largo recorrido.



Hay que recordar que la danza practicada en esta zona de Ayacucho pone énfasis en la coordinación y compás de las tijeras junto a la música desgranada del arpa y violín, en otros lugares, la tendencia se sitúa más en la parte de faquirismo, pruebas o pasta; cada zona tiene un estilo propio; en Apurímac la tonada es mas lenta pero no por ello melodiosa, en líneas generales sigue la tendencia marcada por los descendientes de los Lucanas.



** Fotos: Fernando Espinoza Javier
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Videos: El Aucarino & Amarpoma

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