

Se efectuaron los trabajos de desmontaje entre 1987 y 1988 por el peligro de venirse abajo en cualquier momento, sus paredes estaban rajadas, ladeadas hacia un lado y la estructura en sí estaba en muy mal estado. Se debe tomar conciencia del pasado a fin de redoblar esfuerzos para conseguir recursos que permitan mostrarla nuevamente con su belleza de antaño.

Se agradece a don Mauro Castro por las fotografías suministradas, debido a esta persona es que podemos apreciar detalles que de otro modo se hubiesen perdido irremediablemente. Al igual que este caballero, suponemos, habrán personas que tengan almacenadas en algún viejo baúl de recuerdos, fotografías que se pueden mostrar vía este blog y, no hablamos sólo de Ishua, nos referimos a toda la provincia en general. No se deben perder los valores y costumbres de la tierra de los indios rukanas.

En estos años, casi no existía descendiente alguno de ishuanos en Lima, pero ya se estaba gestando la gran migración del campo a la ciudad; es sabido que a inicios del siglo XX era común que los hacendados tomaran para sí amplias extensiones de agro; de una manera u otra fueron despojando a las comunidades de sus tierras y empujando a los indios a vivir en zonas altas y pobres; gran parte debido a la primera guerra mundial que dejó sin recursos a Europa y por consiguiente las materias primas se orientaron a la exportación. En cambio, muchos otros opinan que la migración era debido a la falta de tierras de cultivo, la sequía que asolaba toda la sierra, la atroz pobreza imperante en las comunidades, etc.; sea para bien o para mal, todos estamos juntos de vuelta y solo nos queda jalar el coche en una sola dirección: el desarrollo comercial y agroindustrial.
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